“Los lazos que duraran toda una vida, se tejen desde el primer contacto”
ABUELO59
En los primeros meses del embarazo no se le notaba mucho a mi hija esa barriga y creí que sería un bebe pequeño. En unos de los últimos meses me toco sentir los movimientos de esa nueva vida, preparándose, desarrollándose y recibiendo mucho cariño en especial de sus padres.

Ellos se prepararon muy bien ya que leían, asistían a cursos y talleres, que les daban las herramientas y conocimientos para la responsabilidad de ser padres. Su madre no era muy comunicativa que digamos, mas nosotros no dejábamos de preguntarle que les decía el ginecólogo o alguna noticia en especial cuando sabíamos que tenia cita, y siempre la respuesta era: que todo OK. Por preguntones logramos que nos mandara algún eco como el de la imagen mas abajo. Wow, la primera foto de la criatura! Eso fue maravilloso y mas cuando los comparamos con los ecos de nuestros tiempos. Aunque todo fuera “OK” no dejábamos de orar para que todo siguiera OK y que este bebe naciera sano.

Y así continuo el tiempo hasta su llegada y como lo describí en la entrada del blog anterior. A partir de ahí, siempre he sentido que Pilín y yo nos conectamos desde el primer momento que tuvimos mutua interacción. Creo que los sentimientos y cariño, se trasmiten de varias formas y en particular a través de los sentidos. El nuestro fue el contacto, mas no puedo decir que haya sido del primer día de nacida que la tuve en brazos aunque se veía cómoda y relajada, sino hasta que estuvo en su casa al día siguiente de salir del hospital. Por cierto, cuando por primera vez la llevaron a la habitación del hospital con su madre, después que ella la abrazo un rato, inicio el rito de ir de brazo en brazo de los que nos encontrábamos ahí. Confieso que tuve que ser prudente y paciente y esperar mi turno. Fui el tercero en la fila. Cuando al fin la tuve en mis brazos, me llene de una felicidad y emoción que no recuerdo haber tenido nunca. Esa pequeña criatura era mi nieta, había nacido sana y así en ese día, se iniciaba su andar en este mundo rodeada de sus seres queridos y quienes la apoyaran mientras estemos junto a ella. Yo no soy capaz de esconder los sentimientos, así que confieso que los ojos se me llenaron de lagrimas, ante tan grande emoción y dicha de sostener nuevamente a una criatura tan pequeña que formaba ya parte de nuestra vida.
Al día siguiente de salir del hospital, fuimos a su casa y nunca voy a olvidar como, al sostenerla en mis brazos, su mano sujeto mi dedo índice fuertemente, y por suficiente tiempo como para pedir que me tomaran una foto. Fue un momento muy especial y (aunque no sigo el esoterismo), una energía recorrió mi cuerpo, era una forma de comunicación que, sin palabras, en un simple apretón de mano esa pequeña sabía que podía confiar plenamente en mi. Era como si al sujetarme fuertemente me dijera, abuelo, cuento contigo, siento tu cariño. Este contacto silencioso ha sido lo maximo, un amarre que ira tejiendo experiencias, vivencias, anhelos y sueños. Esa conexión y el lazo que desde entonces iniciamos lo estamos fomentando y estoy seguro que habrá momentos de alegría y tristezas, pero el cariño y amor serán la columna principal para seguir tejiendo esta historia.

