Raíces, Agua y Tierra

Las raíces de una planta en tierra fértil, son su fortaleza ante cualquier tempestad

ABUELO59

En esta etapa de abril-junio 2020, durante el “confinamiento”, hemos pasado más tiempo los fines de semana con Pilin y sus padres. Antier cumplió un año y siete meses, y aunque su vocabulario es escaso, es impresionante ver que todo lo que le decimos, pedimos o mencionamos, lo entiende perfectamente. Tal vez no ha pronunciado más palabras porque nosotros adivinamos lo que nos expresa.  

Hora de Lectura

Creo que el “quédate en casa” por el COVID, como todo al principio, fue complicado en muchos aspectos, en especial para sus padres, pues además de atender sus responsabilidades laborales (home office), tienen que ser padres las 24 horas del día. Anteriormente, la guardería les daba oportunidad de tener tiempo libre y dedicarlo a sus trabajos y otras actividades.  En la guardería, Pilin aprende, convive, y juega. Sus padres, y nosotros en nuestras visitas de fin de semana, tratamos de apoyar jugando con ella, desarrollando actividades manuales y de destreza que contribuyan a su entretenimiento, desarrollo físico y crecimiento personal, evitando celulares, tablets y TV. Logramos también, darles un poco de tiempo a sus padres, sea para su trabajo u otras actividades, mientras nosotros nos concentramos en Pilin. 

Ahora el internet te ayuda a encontrar muchas opciones para ofrecer diversas actividades u objetos a los pequeños, y uno de ésos fue un tablero que le fabriqué con cosas de ferretería y que contiene objetos que usamos comúnmente en nuestra vida cotidiana. El día que lo llevamos, lo dejé en la sala mientras encontraba un lugar para colocarlo. Al día siguiente en la mañana pasamos cerca de él y Pilin notó algo que no estaba anteriormente y se detuvo y dedicó un rato conociendo todas las partes que lo integraban. Es digno de hacer notar que Pilin es muy observadora, y esta virtud de seguro la habré de comentar en otras historias.

Otra actividad en la que le gusta participar es alimentar a Kimba, Tessa y Moka cuando nos visita. Ésa es nuestra primera tarea del día, y le gusta además darles “premios duros”. Éstos son unas tiras de carnaza difíciles de partir con la mano y ella emula lo que hace un tiempo me vio hacer, que fue el esfuerzo para partirlos en pedazos. Las croquetas de los perros es todo un tema que también platicaré en otro post, pues veo que disfruta la sensación de tenerlas en sus manitas y saber que los perros quieren lo que trae en mano.

También ha demostrado mucho interés en cocinar. Yo creo que ya lo trae en la sangre, pues a nuestras familias y nuestros ancestros siempre nos ha gustado cocinar. Sus padres le compraron lo que llaman una “torre de aprendizaje”, que es un pedestal que la eleva a la altura perfecta para estar en el centro de la acción, tocando las verduras y alimentos, oliendo jengibre, cilantro, menta, cebolla, ajos y todo aquello que despierte sus sentidos olfativos. Participa en revolver masas y mezclas de alimentos y se ve que disfruta y le interesa colaborar. 

Ayudando a cocinar

De los juegos, algo que tiene Pilin es que es una nena paciente que sabe dedicarle tiempo a cada actividad, sabe escuchar y hacer lo que se le va indicando, pero también es capaz de experimentar y explorar por ella misma. Además de juguetes, también a incursionado en el ping pong (tenis de mesa), y el ajedrez, y como verán en las fotografías, participa con seriedad y entusiasmo. Hemos jugado con cartas o naipes y con cuidado hemos explorado los juegos de mesa de sus padres, que normalmente ponen fuera de su alcance. Esto me atrevo a hacerlo, porque Pilin entiende instrucciones y razones de qué sí, y qué no, y sé como parar la actividad sin que llore en caso de que mi teoría de no destrucción no funcione, teniendo que ir a otra cosa. Los libros para niños (tema para otro día) le encantan, y sus preferidas son revistas que tengan perros, aves, y elefantes y dedica tiempo a encontrarlos en cada página. Pinta en el piso con gises, crayolas y pinturas de agua sobre papel. 

Agua es algo que disfrutan todos los niños y en esta época de calor, la diversión ha estado en el plato de agua de las perritas, en meterse en un recipiente con agua, en el manipular la manguera y mojarse toda, el lavarse ella sola las manos en el chorro del agua y en esa cara de emoción, al descubrir por primera vez, que puede abrir una llave de agua ella sola. Una tina de fibra de vidrio es el lugar ideal para jugar con el chorro de la manguera y diversos juguetitos que casi a diario disfruta.

La mamá de Pilin me pidió que plantáramos algunas hortalizas, como romero, albahaca, jitomates, cebollita y menta, aprovechando un área del jardín. Cuál fue mi sorpresa cuando Pilin me ayudó en la actividad, cavando en la tierra, con pala, manos y pies, preparando la tierra, acomodando las plantas, regándolas, organizando vallas a pruebas de perros, toda las tareas sin descansar y así, ahora, estamos a la espera de cosechar algo. 

La reflexión final es que lo más probable será que Pilin no se acuerde de todas las cosas a detalle en el futuro, pero lo que sí estoy seguro, es que estas actividades, y otras más, son una experiencia muy grande para su futuro desarrollo; esa interacción con la tierra, el agua, las plantas, con las perritas, escuchar los cantos de las aves, observar insectos, cocinar, jugar, pero sobre todo, contar con una familia que la apoya, enseña, le dedica todo el tiempo y mucho amor, son ya la tierra fértil donde las raíces de Pilin están afianzándose, absorbiendo nutrientes y una maravillosa persona esta floreciendo, feliz, sana y fuerte, que ningún viento doblegará. 

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