Los nietos son un regalo.

“Un abuelo ha estado allí, ha hecho cosas para criar a los niños y tiene la sabiduría de la experiencia. Y de alguna manera es libre de amar sin la ansiedad de ser los padres reales. El es libre de dar.”

Jewell Parker Rhodes

El título de este post corresponde a un escrito que me enviaron firmado por Club de los abuelos, Edicion Rakeli Can y que, por supuesto me ha hecho reflexionar en el mismo y en el ciclo de una vida, así como las diversas etapas por las que pasamos, desde el nacimiento, la niñez, la adolescencia, la vida de adulto, ser padre, ser abuelo y morir. También la diferencia entre ser padre y ser abuelo. Ambos tienen que ver con los pequeños, pero las relaciones son diferentes. Ustedes dirán, no es lo mismo ser padre que ser abuelo, y por supuesto que no y es de lo que he analizado ahora que puedo ver ambos lados. Los padres además de estar enfocados 100% en la  educación, alimentación, desarrollo, consultas medicas, entretenimiento del pequeño, siguen enfocados en generar recursos económicos, el pago de la hipoteca, en sus actividades profesionales, personales y de entretenimiento y redoblan esfuerzos para expandir el tiempo de atención al niño o niña y su vida personal y de pareja.  

En mi caso, como abuelos uno tiene más paciencia con los pequeños y eso que en mis tiempos no era yo así. Recuerdo que mi madre me decía, que cuando nací, la “paciencia” estaba escasa…. ya no más a mi edad. Esto se debe también, al no tener las mismas “preocupaciones” de los padres pues ya no lucho por forjarme un futuro, más bien en afrontarlo con dignidad, pues mi futuro ya llegó, así que trato de mantenerme activo, física y mentalmente, para el día a día. 

Y en referencia al tema de este post, este es el escrito que también les comparto  

Los Nietos son como un regalo que Dios nos envía.

Los nietos son como herencias: tú los recibes sin merecer. Sin haber hecho nada para eso, de repente caen del cielo. Sin tener que pasar por las penas del amor, sin los compromisos del matrimonio, sin los dolores de la paternidad. Un nieto es realmente, sangre de tu sangre. Con la edad llega la nostalgia de algunas cosas que tenías y que se fueron sutilmente junto con la juventud. Mi Dios ¿para dónde se fueron los chicos? Se transformaron en aquellos adultos llenos de preocupaciones y actividades que hoy son los hijos que tienen suegro y suegra, cónyuge, empleo, apartamento y obligaciones. Son hombres y mujeres – no son más aquellos que tu recuerdas. 

Y entonces, un buen día, sin que te impongan ninguna de las agonías de la gestación o del parto, el doctor te coloca en los brazos un bebé. Completamente gratis. Sin dolores, sin llantos, aquel bebé por el cual morirías de nostalgia, símbolo de tu niñez, tu juventud…. Lejos de ser un extraño, es uno de tus hijos que te devuelven. Y lo raro es que todos te reconocen el derecho de amarlo con extravagancia. Tengo la seguridad que la vida nos da nietos para compensarnos, de todas las perdidas que acompañan a la vejez. Son amores nuevos, profundos y felices que vienen a ocupar aquel lugar vacío, nostálgico, dejado por los arrebatos juveniles. Y cuando tu abrazas al niño y él/ella, te grita: “Tito, Nono Abu, Abue! Bolis, Avi, Güeli, Abuelo, Abuelito, Tata, Yaya!, tu corazón estalla de felicidad, como pan en el horno!

¡¡Son los nietos el mejor regalo de Dios!! Gracias Señor

Con mi regalo

En mi ciclo de vida, he convivido con una bisabuela, abuelos (paternos y maternos), y observado a otros abuelos en diferentes etapas de mi vida y en la mayoría, la relación es grandiosa, tengan un nieto o veinte. Aunque tengo que confesar que mi bisabuela (Mamá Nati), sì me regañaba, pero ahora lo entiendo, ya que no tuvo una vida fácil. 

Por otro lado, lo que sì, y creo que era por la cultura, se habla mas de la relación abuela-nietos, que abuelo-nietos, aunque en estos tiempos eso ya está cambiando. 

Otro aspecto es el que hay abuelos que conozco de cerca, que les ha llegado este regalo con algún faltante y esto no ha sido impedimento para que los abuelos sigan amando y queriendo ese regalo. El apoyo también es mayor a los padres y admiro a esos abuelos que son un ejemplo para todos, por el grado de dedicación amor, tiempo y cariño que dedican para que ese nieto supere las adversidades en las que pudo haber llegado. He visto que el resultado es maravilloso en esta relación en ocasiones un poco difíciles, más creo refuerzan el carácter, los lazos y el cariño y los resultados son muy positivos. 

Y finalizo mi reflexión, indicando que coincido 100% con el escrito que me enviaron, y agradeciendo diario a la vida y a Dios por haberme bendecido con MI gran regalo, mi nieta Pilín, que día a día crece a pasos agigantados y es de ya, el mejor obsequio que he recibido en toda mi vida, que atesoro con toda el alma y todo el corazón.

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