«Una casa es solo ladrillo, pero cuando ésta es habitada por personas que se aman, la casa cobra vida y se convierte en tu hogar»
Abuelo59
Como había comentado anteriormente, Pilin con sus papás ya tenían planeado regresar a su casa de Guadalajara y así lo hicieron el 30 de mayo 2021. En el 2020 llegaron a la casa en Marzo, año de una pandemia que impactó nuestra forma de vida y de convivencia, en particular la falta de conocimiento e información.
Les voy a relatar primero, algo de la historia de la casa que albergó a Pilin y sus papás por un poco mas de un año y después les platico como fue ese año para Pilin, en particular en su desarrollo mismo que considero fue una valiosa etapa en su vida.
La casa fue hace muchos años, Villa Elena, casona de fines del siglo 19. Por el año de 1957, la adquirieron tres personas y la dividieron en tres propiedades. Uno de los compradores fue el tatarabuelo de Pilin, Antonio. El reconstruyó su parte que es en la que ahora nosotros pasamos fines de semana y vacaciones. Supimos que la inauguración fue en la semana santa del año 1959. Nosotros los abuelos de Pilin, adquirimos la casa a los herederos en 2017 y desde entonces hemos ido haciendo algunas mejoras y mantenimientos mayores. De hecho, hemos pensado que esa casa podría ser el lugar en el que nos retiráramos.
La “ex” Villa Elena se encuentra a la orilla de la laguna de Chapala, no es muy grande, pero tiene una posición privilegiada a la orilla de la laguna. Son varias recámaras, la cocina, la sala-comedor, una terraza y un jardín amplio en donde está incrustada una pequeña alberca que podría ser considerada como chapoteadero. Desde el jardín tenemos a unos metros la laguna y con el paso de los años, hemos visto como el lago se aleja en ocasiones hasta un kilometro en épocas de sequias y otras como toca la barda de la casa. Los charales, típicos de la ribera de la laguna, creo que ya no se pescan aquí debido a la contaminación, aunque aun hay pescadores que en las mañanas tiran sus redes. Hay una gran diversidad de aves entre ellas unas migratorias como son los pelícanos canadienses, mismos que en invierno llegan por centenares.
La casa y su entorno es un pequeño ecosistema, donde tierra, agua, cielo, sol, aves, animales silvestres (ardillas, zarigüeyas, lagartijas), plantas y árboles, le ofrecieron a Pilin, un lugar único para crecer en medio de la naturaleza, alejados de la vida citadina que todos conocemos.
Pilin, sus papás, y Tessa estuvieron apartados casi todo ese tiempo, y nosotros, sus abuelos, aprovechábamos los fines de semana, para llevarles sus encargos de víveres y compartíamos con ellos esos días. Cuando se llegó a mas controles de la pandemia, pudieron salir más en confianza, pero con sus precauciones y vivir así como Chapaltecos, yendo de compras y encargando comida de restaurantes de Ajijic y San Antonio, poblaciones de la ribera de Chapala.
¿Pero cómo fue este año de vida de Pilin que pasó en la casa de Chapala?
Tuve la fortuna de ver su desarrollo y vivirlo casi día a día, observando cambios agigantados de una semana a otra.
Pilin tenia año y medio, cuando se mudaron a Chapala, caminaba poco, y ahora no solo camina, sino que ya corre y baila. Llegó con muy poco pelo y ahora ya hasta chonguitos se le pueden hacer. Su cerebro era y es como una esponja, que se nutría de información misma que a la postre le ha ayudado a su comunicación, pues al inicio fue mímica (ver post comunicación no verbal, noviembre 2020). Cuando llegaron, no hablaba, y ahora ya construye oraciones. Ahora que también ya inicia esta comunicación verbal, me da una alegría muy grande, el descubrir como es su voz, y ver como organiza sus ideas y las expresa muy bien, usando los tiempos de los verbos de manera correcta. A veces Pilin pregunta algo y cuando le respondes, lo repite, como organizando esa información en su cerebro.
En ese tiempo jugó con tierra, y cooperó a iniciar un pequeño huerto. Descubrió que el agua es fascinante, y creo que es de lo que más le ha gustado y además de aprender a abrir las llaves y mojarse, también regábamos las plantas, y después cosechó jitomates, albahaca, romero y rábanos.
Respirábamos aire puro, escuchábamos las aves cantar y ella ponía atención en esos cantos pues con el dedito tocándose el oído me dejaba saber que estaba escuchando algo. En las tardes, en el jardín, nos acostábamos en el pasto y gritábamos cuando veíamos venir las formaciones de pelicanos volando a sus nidos. Ayudaba a bañar a Kimba y a Tessa, colaboró en otras labores como en darles sus croquetas y recoger sus desechos. Apoyó por propia iniciativa a lavar trastes, sacudir y barrer con el kit infantil que le conseguimos.
Participaba en cosas de la cocina, y lo más sorprendente, fue que a los dos años era capaz de quebrar sola huevos para el desayuno (alguna cascarita se escapaba) y además ayudaba a su mama a cocinar. Al final le preguntaba su mamá sobre alguna receta que hacían juntas y ella le decía los ingredientes. Anduvo descalza casi todos los días y todas horas, dejó el biberón, desarrolló sus habilidades manuales no solo en la cocina, sino dibujando, pintando, e hizo sus pininos jugando ping pong, festejó su cumpleaños numero dos, mostró ya su carácter, firme, decidida y a la vez independiente, aunque toma sus precauciones y si necesita, pide ayuda. Le gusta todo organizado, y en su lugar.
Nos dejó saber que le gustaba tener variedad de opciones en su plato de alimentos. Come casi de todo y hasta cosas picantes. Ha desarrollado el gusto por los libros y por la música, cosas que sus papás le fomentan a diario. Ahora ya canta en español y algunas cosas dice que se parecen a las palabras de canciones en inglés. Descubrió lo que era una paleta de hielo, y la nieve (ice cream) y como estas, tantas cosas que creo nunca terminaría de seguir escribiendo. Su razonamiento es sorprendente y en ocasiones hasta medita su respuesta.
Y por otro lado, algo aun mas importante que tuvo Pilin en todo este año, fue a sus padres; el tenerlos a su lado las 24 horas del día y los siete días de la semana ha sido algo único.
En todo este tiempo, sus papás, quienes además de sus trabajos profesionales, realizaban labores de la casa, se organizaban para compartir las actividades de Pilin , desde cambios de pañales, baños, alimentos, jugar, darle las herramientas que fomentaron su desarrollo, educación, diversión y crecimiento.
Vi como todo ese amor, dedicación y cariño recibido de sus padres, le han dado una base única amor-cariño-familia-colaboración para desarrollar las características y cualidades de este ser único. De haber estado en una “normalidad”, no habría compartido con sus padres tantas horas, tanto amor, pues hubiera ido a una guardería y otras actividades. Y concluyo diciendo que la casa de Chapala, su hogar en ese año, ayudó también con su ecosistema, a que Pilin no enfermarse en todo este tiempo.

















