» Una pequeña semilla encierra una infinidad de posibilidades y depende de nosotros fomentar que se desarrolle y florezca mostrando su propia identidad «
Abuelo59
Siempre me han gustado mucho las plantas y los cactáceas, y si no hubiese estudiado Ingeniería Electrónica, hubiese escogido Agronomía. Dice la gente que tengo “buena mano” para las plantas, pero esto es estar al pendiente de, agua, sol, tierra, abono, en fin, dedicarles “tiempo” y tratar de proveer a las plantas lo necesario que requieren. Tal vez mi gusto inicio con una que recuerdo del kínder, cuando plantamos rabanitos mismos que después los cosechemos y recuerdo llevando feliz mi ramo de estas verduras en mi mano para mostrárselas a mi mamá. Por esa razón, si ustedes han seguido mis blogs anteriores, en alguno pueden observar que una de las actividades con Pilin durante su vida en Chapala, fue el que plantáramos algunas verduras y las primeras que elegí para Pilin, fueron los rábanos, debido a los recuerdos que estos me traen, esperando que ella también lo viviera, preparando la tierra, regándolos, cuidándolos, cosechándolos. Después de cosecharlos los lavamos, partimos un pedazo y lo probamos. Como saben, los rábanos tienen un sabor fuerte, que a veces enchila, mas Pilin siempre comía su pedacito, y me mostraba su cara de satisfacción y agrado, que no solo le daba ese sabor sino el logro de aquello a lo que le ha dedicado su mejor esfuerzo y que le costo gotas de sudor.




Volviendo a las orquídeas, actualmente tengo en la casa 3 desde hace ya varios años: una es blanca, una morada y otra de flores muy pequeñas. La primera es de la mamá de Pilin, que me la dio a cuidar pues ella no tiene tiempo, la segunda la compré en Home Depot, por que estaba de oferta en una ocasión que visité la tienda y la de flores pequeñas me la regalo mi esposa cuando Tessa era todavía un cachorro. En una ocasión que nos dejaron a cuidarles a Tessa algunos años antes de que naciera Pilin, me encontré a Tessa esperándome en el jardín echada y posición de jugar, pues siempre ha sido una perrita que le gusta robar cosas para llamar tu atención. Su actitud me decía, mira lo que tengo y al poner atención vi que frente a ella había una ramita, o un palito, mas algo me dijo que revisara esa rama. Cual fue mi asombro y tristeza, ver que era la orquídea pequeña que tanto me gustaba. La recogí toda averiada y con cuidado la traté de colocar de nuevo en su hábitat. Eso fue hace aproximadamente cuatro y medio años y aunque al principio creí que no sobreviviría, ha ido mejorando, aunque no ha vuelto a ofrecerme sus flores.


Las otras dos plantas, que no han sufrido alteraciones, han seguido dando flores casi todo el año, desde que las he tenido, tal vez como un agradecimiento por estar al cuidado de ellas, encontrándoles la mejor ubicación y mantener la humedad necesaria para sus raíces.
Hace unas semanas, al estar regándolas y quitando el exceso de agua del recipiente inferior, me puse a ver detenidamente la flor de una de ellas. Nunca me había detenido a observar en detalle su forma, sus colores y descubrí una gran cantidad de características únicas de las orquídeas que en todos estos años pasé por alto. En ese momento dejaron de ser solo orquídeas moradas u orquídeas blancas. Pasaron a ser un ser una planta con unas flores de forma muy especial y única con características muy propias, muy particulares y sobre todo, flores espectaculares. Por un momento eso me hizo reflexionar haciendo una analogía con mi época de padre. En esos tiempos uno está concentrado en su trabajo, formarse un futuro a la vez que se enfoca en la educación de los hijos, su salud, su alimentación, cuidándolos y esperando que nada les falte. Y en todos esos años, nuestras preocupaciones nos impiden al igual que con las orquídeas, ir descubriendo como esas raíces, de las que crece un tallo, son el soporte para dar paso a una hoja, luego otra, después una pequeña protuberancia que se transforma en un botón, y esta va creciendo día a día hasta que de repente abre esa flor que nos ofrece un abanico de cualidades únicas. En los hijos pasa igual, ellos se van desarrollado bajo nuestros cuidados, nuestra protección, pero en ese día a día, y nuestras preocupaciones, nuestro trabajo, actividades de toda índole limitan nuestra capacidad de observación, de escucharlos con detenimiento, y sobre ir descubriendo a diario, como aquellas raíces han ido alimentando y sosteniendo al bebe, al niño, que cambia rápidamente mismo que cuando menos te das cuenta esos niños ya son adolescentes.


Mas como abuelo, lo anterior es diferente. En mi caso, al estar “técnicamente” jubilado, mi tiempo y atención esta dedicada a Pilin, quien me asombra cada vez que estoy a su lado. Mi intención es tratar de participar a su nivel, al jugar, al conversar, al responder a sus preguntas, al “negociar” situaciones en vez de ser cuadrado, y así siento que fomento su “yo” para que aflore el carácter y personalidad que la distinguirán a lo largo de su vida.
Para interactuar con un niño, hay quienes piensan que debe ser basado como en un manual, o en como nos criaron cuando éramos pequeños, o por las sugerencias de algún influencer, y descuidamos lo mas importante que tenemos, y es ese “instinto” propio que tenemos que nos lleva adecuar nuestro proceder tomando en cuenta que cada niño es diferente, cada niño es especial.
Pilin es muy afortunada por los padres que tiene pues ellos tienen ese “instinto” muy desarrollado al cual defino como la amalgama de amor, dedicación, tiempo, paciencia, cansancio y esfuerzos, angustias y alegrías que contribuyen al desarrollo de esa flor “única”, con sus propias características y un abanico lleno de dones y cualidades, que en el día a día se muestra y dice; ¡esta soy yo!.


Mas no todos los niños tiene la fortuna, de nacer en un ambiente familiar del todo positivo, o no son del todo sanos. Otros en su niñez se ven afectados por situaciones o accidentes que les impide llevar una vida plena, alegre y tienen que atravesar por periodos de dolor en diferentes formas.
Conozco muchos abuelos entre ellos algunos lectores de este blog, a los que aprovecho para reconocerles esa dedicación y amor que han brindado a esos nietos y no solo eso, sino que han dedicado sus vidas, todo su tiempo y han sacado fortalezas en esa tercera etapa de su vida, para dedicarse a ese pequeño que llega en situaciones familiares o de salud o congénitas difíciles. Además, al dedicarse en cuerpo y alma a esa personita, dan a los padres ese apoyo para salir adelante de estas situaciones a las que muchas veces se preguntan; ¿por que? Las respuestas sabemos que no la tendremos, pero lo que si sabemos es que, gracias a la colaboración de padres y abuelos, estos niños van saliendo adelante, y como mi orquídea, tal vez 4 o 5 años o mas sean necesarios para que tengan su vida plena, aunque haya habido muchas lagrimas en su camino, estas al final se convertirán en sonrisas y felicidad. Estoy seguro que esos abuelos ya tienen su lugar en el cielo, y aquí en la tierra estará su legado pues esos nietos llevaran siempre en el corazón y en su mente a sus abuelos, agradeciendo sus desvelos y tanto amor otorgado..
Y referente a la pequeña orquídea, esta sigue mejorando y hace un par de meses, crecieron mas tallos, hojas y de una ramita nueva (4 años después del accidente) aparecieron dos botones. Pensé que al fin tendría flores. Ya estaba a punto de abrir uno cuando este se desprendió sin abrir. Tristemente a los dos días cayo el segundo. Pero va mejorando y veo que requiere mas tiempo y cuidados y se que en un futuro cercano esta florecerá de nuevo. Nota: Pilin me esta ayudando siempre que va a la casa a regar y cuidar de las orquídeas.

Finalmente, quiero desearles a ustedes de todo corazón un excelente 2022, con mucha salud, pero sobre todo que seamos como niños, donde reina la alegría, la curiosidad, las ganas de aprender y tomados de la mano seguir así nuestros caminos.