Expandir y agitar tus alas, es usar tus habilidades por primera vez en tu vida, para descubrir y hacer cosas nuevas y apasionantes.
Anónimo
Casi todos los jueves que voy a recoger a Pilin de su escuela, a la salida, vamos a un parque que se encuentra cerca de su kínder al que también van algunos de sus compañeros. Es una manera en que conviven y juegan los niños y niñas en un entorno libre bajo la supervisión de padres y abuelos.
Uno de esos días, Pilin usaba una blusa con un estampado al frente de un colibrí y en la parte de atrás la leyenda que decía, spread your wings. Al observarla subiendo a los juegos, corriendo y yendo de un lado al otro en el parque con sus amigos, me puse a reflexionar de cómo Pilin se parecía a ese colibrí. Pilin ya a sus 4 años muestra su personalidad y sus propias características, al igual que cada ave tiene una forma, una función y características propias que nos hace únicos e irrepetibles a los seres vivos.
Cuando vivía en casa de mis padres, me tocó ver todo el desarrollo de unos Colibríes desde el inicio que se construyo su nido, y hasta que estos pequeños pajarillos dejaron su hogar para volar y volverse parte de la naturaleza. Un colibrí es capaz de tejer un nido tan perfecto, que sirve de hogar a unos huevecillos milimétricos de donde salen dos polluelos minúsculos. Son frágiles y dependen de sus padres para nutrirse y crecer. En pocos días ya abren los ojos y les empieza a crecer un pelaje previo a las plumas. Son tímidos y precavidos, pues al sentir la presencia de algo o alguien, estos polluelos se contraen dentro de su nido.
Al paso de los días ya completos, y bien formados y gracias a la protección y alimentación de sus padres, aunque pequeños tienen ya la fortaleza y carácter para iniciar su viaje. Extienden y agitan sus alas, preparándose y aprendiendo, observando y conectándose con el ADN que llevan dentro y que se transmite de generación en generación. Hasta que un día, es tal su fortaleza, que alcanzan grandes distancias en busca de néctar o minúsculos insectos de los que se alimentaran y el agitar de sus alas es tal que los podemos ver como estáticos delante de una flor para extraer su néctar.
Para mi ha sido una gran experiencia y alegría, poder convivir también con los compañeritos de Pilin en el parque, y con sus padres, aunque yo normalmente ando merodeando alrededor de donde esta Pilin, a distancia, pero no perdiéndola de vista.
Me fascina ver sus juegos y actividades imaginarias, otras son muy reales como cuando unos lanzan piedras, o usan palos como “machetes” para “cortar” árboles, hacen fogatas (estas si imaginarias), hacen equilibrio sobre troncos, le toman prestada la manguera al jardinero, que se enoja por que la mueven, y en fin una serie de actividades sin contar los resbaladeros, columpios y bimbaletes y hasta me ha tocado leerles algún libro que ellos llevan y compartir con un “snack” (como jícama, obleas, fruta, etc que llevamos).
Aun manteniéndome a cierta distancia, llego a ser parte de sus actividades. Un día que estaban haciendo su “fogata” asaron carne y escuche a un niño que le decía a Pilin: toma, llévale a tu abuelo esta «pata», ya esta bien cocida (era un pedazo de palo). Y por supuesto que me toco comer de ese rico asado imaginario. También me comparten sus vivencias, como la ocasión en que un niño corrió hacia mi diciéndome y mostrándome muy orgulloso que ya se le había caído su primer diente.
Desde hace varios años he observado a Pilin en su desarrollo, mas estas idas al parque, me han dado la oportunidad de ver a los otros chiquitines, unos que apenas caminan hasta aquellos los mas grandes de 5 años. El observar a los pequeños, descubro en cada uno algo particular y especial, no hay uno parecido a otro, ni en los hermanos refiriéndome a las características, virtudes y carácter que ya muestran. No menciono nombres no por que no recuerde sus nombres (aunque a veces si me sucede, pero mi Pilin, no solo me ayuda con los nombres de sus compañeros, sino de sus papás y hasta los perros que ellos tienen) sino por proteger su integridad.
Ya se avizora en cada uno sus aptitudes e identidad, y me gustaría listar a muchos pero llenaría un par de páginas, mas por ejemplo hay un niño que trepa con una gran destreza árboles, y déjenme decirles que un chango se quedaría corto, pues sube por las ramas delgadas, mismas que se doblan y yo con el Jesús en la boca, mientras su mamá con toda tranquilidad escucho le dice, que no suba tan alto… y yo abajo por si se cayera. Este mismo niño, tiene un carácter bondadoso, es protector, sabe compartir y se preocupa tanto por su hermano menor cómo de sus compañeros, y lo visualizo como el líder que apoya y se preocupa por que nadie quede atrás.
Otro niño, es el chico fuerte, es el del trabajo pesado, moviendo piedras, palos y soñando con espadas, aunque a la vez es sentimental. Hay otro muy interesado en los libros en particular los de animales y naturaleza. Ya aprendió a leer relacionando la forma de las letras con su sonido.
Pilin, a quien mas he tenido tiempo de observar y convivir, puede ser…
Tímida y es bueno cuando no conoce a otras personas ya que no fácilmente socializa con extraños.
Es fuerte y decidida pues ve, aprende y se esfuerza por hacer cosas por ella sola.
Entiende sus habilidades y donde se le complica algo sabe pedir ayuda.
Es firme en lo que ella considera tiene razón. Por poner un ejemplo, un día uno de sus compañeros traía una rama mientras paseaba en un columpio, misma que puso en la cadena del mismo. Se bajo del columpio dejando su ramita por que iba por algo con su mamá. Pilin tomó la rama y cuando regreso el niño, ella no se la quería dar. Platicando con ella le decía que por favor se lo diera que íbamos por otra y ella dijo: no, él se fue y ahí la dejó, ahora es mía. Seguí conversando con ella y al rato el niño fue a cortar otra y se olvido así el tema.
Es inteligente y observa detalladamente las cosas, aprende muy fácil y su memoria es fotográfica podría decirlo. Si no que me digan de las palizas que me pone cuando jugamos memorama (encontrar dos cartas iguales volteadas entre muchas otras), yo tres o cuatro pares y ella los ¡16 restantes!. Le pregunto como le hace y me dice “es que me fijo bien”
Y es alegre, gusta de cantar, de correr, ayuda a cocinar, le gusta la jardinería. Y como pueden constatar no solo soy un abuelo orgulloso sino el mas afortunado de poder compartir muchos de mis días con esta niña que me inspira y me motiva a estar en movimiento y activo para no envejecer tan rápido y así poder ser participe por mas años de la vida vista a través de los ojos de Pilin.
Todo lo anterior me ha puesto a reflexionar; ¿de qué depende el cómo somos, nuestra personalidad, nuestras características y habilidades? Es nuestro ADN aunado a lo que una vez leí, y se refiere a que los niños son como un cántaro o un recipiente vacío, mismo que se va llenando con todas las experiencias propias y externas, de amor, rechazos, paciencia, alegrías, apoyo, educación y miedos que muchas veces o la mayoría a una edad pequeña, nosotros los adultos vamos depositando en ese ser ávido de información y sobre todo lo que debe imperar es la paciencia, el cariño y nuestro tiempo. Y Aquí me pregunto, ¿Qué me gustaría que contenga ese “recipiente”, y mas importante, en mi roll de abuelo ¿cómo debo apoyar a esa vida nueva a crecer, a desarrollarse, a ser única?
Hace unos días, fuimos Pilin y yo a otro parque ahora que esta de vacaciones y había una pareja con dos hijas. En un momento estuvimos cerca de la madre y la hija mas chica. Esta ultima estaba enfurruñada no se por que, pero la madre le decía: “te acuerdas de la tabla de sentimientos?” (algo así se llamaba); “¿cómo te sientes?” “Enojada o triste y que debes de hacer?” Y mas tarde que estábamos por los columpios la otra niña estaba entre agüitada y enojada, creo por no encontrar un columpio libre, pues había mas niños y el papá cuando se desocupo uno, lo tomo y le hablaba a la niña para que se subiera, mas ésta no hacia caso y seguía sentada molesta. Como en este caso siento que sobreprotegen, ya sea influenciando sus sentimientos o solucionándoles los problemas. Los pequeños deben de aventurarse por ellos mismos y buscar las soluciones y si necesitan de un adulto, entonces que pidan ayuda. Como ven, en todos lados aprendo, gracias a que me gusta observar, y así obtengo mis conclusiones, para aplicarlas de la mejor forma cuando estoy con Pilin.
Concluyo con dos reflexiones: la primera recordando mi vida de niño, donde después de terminar mis tareas y obligaciones, salía a la calle a jugar futbol, canicas, trompo, chan-gai y mil cosas mas. En estos juegos si surgía alguna discrepancia con mis vecinos de la cuadra, acudía a mi madre y me quejaba y ella me decía: “si eso te molesta, no salgas, quédate aquí en casa”, y pues ya sabrán, daba media vuelta y volvía a la calle. Esto me lleva a concluir que hay formas de orientar a los pequeños a solucionar sus problemas por ellos mismos, escuchándolos y estando al pendiente de sus actividades y necesidades y dándoles la oportunidad de que tomen decisiones que a la larga serán fundamentales en su vida.
Y la segunda reflexión, en estos tiempos, veo cómo en restaurantes, en el avión o hasta en la carriola, los niños van entretenidos con tablets, celulares, consolas y mas cosas. Dejan de lado el observar, el convivir. Hay que hacer el esfuerzo y dejar de lado el celular y para compartir con ellos nuestro tiempo (mucho o poco pero de calidad), y ayudarles a disfrutar su niñez. Veo que nosotros los adultos a veces nos olvidamos que son niños y creen en nosotros ciegamente a ellos que a veces queremos tratar como adultos pequeños (ya que sus razonamientos nos sorprenden).
Finalmente, cada día que paso con Pilin, al ponerme en sus zapatos y tratar de ver con sus ojos, me siento igual que ella, y que como el colibrí, extiende y agita sus alas, que explora y se lanza volando feliz por la vida, a descubrir cosas nuevas y maravillosas.
Los invito también a ustedes a que extiendan y agiten sus alas y re-descubran lo apasionante que es la vida.
PD: No escribo muy seguido y cuando lo hago me emociono, mas quisiera darles las gracias a ustedes mis lectores que me han seguido en este 2022. Agradezco a los papás de Pilin por la confianza y darme la oportunidad de compartir con ella algunos días de su vida y a Dios que me ha dando salud y el tiempo para compartir con Pilin y con ustedes la felicidad que ella me brinda todos los días.