Con cada amanecer, un día por recorrer, que nos ofrece una serie de oportunidades y depende de nosotros descubrirlas para escribir una historia de eventos memorables.
El Abuelo59
¿Como son los amaneceres en tu vida? ¿Como es el iniciar un nuevo día en tu caso? Suena la alarma y ¿te incorporas lentamente? ¿o rápido brincas a bañarte o vestirte, tomar algo y salir corriendo a la escuela o al trabajo? ¿o tomas el celular antes de levantarte de la cama para enterarte, ya sea de lo que pasa en las redes sociales, o de las noticias?
En mi caso particular, no necesito dormir mucho, unas 7 horas y en ocasiones 6 y no pasa nada, mas en la mañana me cuesta mucho “arrancar”, arrastro los pies y necesito un baño para despertar. Aun así, no carburo, como lo es en las noches, que tengo toda la energía del día.
Mas mi comportamiento y rutina cambian, cuando duermo bajo el mismo techo de Pilin. Los primeros recuerdos de esos “despertares” fue antes de la pandemia, cuando Pilin aún no caminaba. En una ocasión, fuimos unos días de vacaciones a la playa y cuando ella despertaba, yo inmediatamente me incorporaba. Le dábamos su biberón y con la excusa de dejar a los demás seguir durmiendo (algo así como 6:30AM), bajábamos a la playa, a ver el amanecer, literalmente, mientras todos los demás, tomaban unas horas mas de sueño. Las empleadas del hotel ya nos conocían, pues éramos de los primeros en estar en el área de los camastros y el mar. Durante nuestra breve estancia, Pilin se hizo amiga de ellas y asi arrancábamos la mañana, socializando.
Ya durante la pandemia en que íbamos a pasar el fin de semana con ella y sus papás en Chapala, tuvimos muchos amaneceres o inicio de mañana juntos. Al escucharle despertar, me incorporaba rápido, para voluntariarme a estar con ella, pues el compartir actividades y momentos de un nuevo día, con Pilin, son una gran experiencia, acompañada de mucha alegría y la oportunidad de ver este mundo, a través de la inocencia y asombro de los ojos de una niña que va descubriendo su entorno.
Los primeros fines de semana en Chapala, aún se despertaba temprano y después del biberón, salíamos al jardín y abrazada le mostraba los patitos de la laguna. También nos tocó en muchas ocasiones, ver salir el sol y esas tonalidades rosa sobre el lago y los cerros alrededor, en momentos en que despuntaba el alba con una laguna tranquila como espejo. Los amaneceres son muy distintos de los atardeceres, no tan multicolores, pero por lo general, ofreciendo mucha tranquilidad.
Con el paso del tiempo, Pilin, ya cuando hablaba y se levantaba un poco mas tarde, llamaba a su mamá o su papá, para que la sacaran de su cuna. Esto me daba unos minutos para despertar bien y alistarme para bajar a jugar con ella.
Cuando dejó el biberón, lo cambiamos por un vaso con leche y yo un café, mismos que acompañábamos compartiendo un pedazo de pan o unas galletas, mientras iniciábamos el día escogiendo que actividad trabajaríamos, esperando a que aparecieran los demás huéspedes para preparar el desayuno, en el que Pilin participaba y ayudaba también. Tengo que aclarar que el papá de Pilin es muy madrugador y cuando nosotros estábamos bajo ese mismo techo, él aprovechaba para salir a entrenar.



Y así, continuó el tiempo su marcha y cambio de cuna a cama, lo que le permitió a Pilin, bajarse por su propia cuenta y dirigirse, ya fuese con sus papás o con nosotros. En cuanto la escucho, yo salto de la cama para que sepa que ya estoy “a sus ordenes” (aunque algo amodorrado, que se me quita al aparecer ella por mi lado).
Ahora, no vaya a pensar mi querido lector que solo por mi linda cara aparecía Pilin por nuestro cuarto al amanecer, pues había otra razón y es que siempre tratamos de llevarle alguna “cosita”, una “sorpresa” a Chapala, que colocábamos en la silla de la entrada del cuarto. Ella llegaba de reojo veía que había y se iba con nosotros. Le decíamos mira lo que te tenemos y como medio seria o tímida iba a abrirlo o desempacarlo. Podía ser un juguete, un libro, ropa, algo para dibujar, en fin mil cositas, muchas sin valor comercial. Esto ya se ha hecho costumbre hasta el día de hoy que nos visita a la casa.
Al pasar de los meses, la pandemia quedo atrás. Ya con nuestras actividades regularizadas, en varias ocasiones, Pilin se ha quedado a pasar algunas noches con nosotros en nuestra casa y siempre se ha adaptado muy bien.
Haciendo un paréntesis, se me hace sorprendente, como el cerebro de Pilin es tan ágil y desarrollado, pues cuando la cuidamos porque sus papás no están, y con la explicación previa de que sus abuelos la cuidarían, Pilin, si despertaba en la noche, no llamaba a sus padres, sino a nosotros y al día siguiente al abrir los ojos, se escuchaba: Abuuuuu (este soy yo) y ya sabrán, yo brincaba de la cama y corría a abrir su cuarto y llevarla nuestra cama. Cabe también darle su crédito a kimba (nuestra perrita Belga Malinois), quien siempre ha estado al pendiente y tan atenta a cualquier ruido en el cuarto de Pilin, y en las mañanas al mas mínimo sonido de Pilin, kimba iba a mi lado y con emoción me “decía”….vamos ya despertó. Cuando abríamos la puerta del cuarto de Pilin, kimba era la primera en decirle “buenos días” con unos sonidos que emite muy peculiares y unos lengüetazos.
Hace poco, Pilin paso un fin de semana con nosotros y la llevamos a Chapala. Ya en la madrugada despertó un par de veces y me llamaba. Me decía que no encontraba su agua o a Igor (muñeco de peluche inseparable desde que era bebe) pero se volvía a dormir. Para cuando amaneció, serian las 7:00 de la mañana, y yo aún profundamente dormido, cuando de repente a mi lado escucho… ¡¡¡ABU!!, y al incorporarme me topo con una gran sonrisa, cara de emoción y y unos ojos brillando de alegría que me contagian. Y así, sin acabar de despertar (ahora si estaba profundo) en un santiamén se sube a mi lado, acurrucándose junto a mi. ¡Créanme que este ha sido uno de los mejores amaneces de mi vida!
Así como ese despertar, muchos otros que he compartido con Pilin, son únicos, especiales, y son gratos recuerdos, mismos que tal vez han estado acompañados de un poco de sueño, mas este se evapora rápidamente, por la energía y alegría que irradia mi Pilin.
Ella sabe que cuenta conmigo a la hora que sea (no solo en los amaneceres) 24X7, y que estoy siempre dispuesto a dedicarle todo el tiempo que requiera, por que ese tiempo juntos para mi, son oportunidades únicas que no volverán. Cada amanecer es especial, así como cada día de vida que disfruto esa compañía de Pilin y agradezco a sus padres la confianza y la oportunidad de poder convivir con ella muchas horas, aunado a esos amaneceres y despertares, que aun con lo mencionado en este post, me faltan palabras para describir la alegría y la felicidad de compartir con Pilin estas primeras luces, no importando iniciar el día a las 6:00AM.
Y como mencione unos párrafos anteriores, el tiempo no perdona y sigue su ritmo, por lo que me pregunto, ¿cuantos mas despertares tendré de estos? ¿A los cuántos años Pilin, se despertará y hará sus actividades sin necesidad de buscar un compañero de juego?, o ¿de ir a buscar una sorpresa? o ¿quién comparta una galleta con ella? o ¿Qué tan pronto llegará el momento en que seamos nosotros los que tengamos que ir a despertarla? o ¿cuánta salud o tiempo de vida tendré para seguir disfrutando de estos amaneceres con Pilin?
Son muchas preguntas, mismas que, conforme el tiempo siga su movimiento, iremos descubriendo las respuestas. Por lo pronto y mientras se pueda, seguiré dedicándole todo el tiempo posible a Pilin, y continuar siendo parte de su vida, su compañero de juegos y verla crecer. Y si además despierto escuchando (“música a mis oídos”) …. ¡Abuuuuu! y al abrir los ojos me en topo con esa sonrisa maravillosa y sincera que irradia felicidad, seguiré agradeciendo infinitamente a la vida esta oportunidad irrepetible, que no es otra cosa que una bendición de Dios.








