«Siempre surge algo positivo de entre las situaciones adversas«
Abuelo59
Ha sido un año muy diferente, el año que el Covid-19 vino a trastocar o dar giros a nuestras vidas de la manera que nunca imaginamos. Esto empezó en marzo y ahora que escribo aun estamos con grandes dudas, siguen los contagios y hay ya esperanza con las vacunas que ya están repartiéndose.

Ahora que se acerca el fin de año, he estado reflexionado lo que ha sido este 2020, lo triste, lo que extraño, lo positivo y sobre todo las enseñanzas. Son muchas las cosas, mas solo comentaré las que considero más sobresalientes.
Lo triste ha sido el no viajar, el perder contacto con las personas, el no saludar de mano, de abrazo a los amigos y parientes, usar tapabocas. Triste saber de muchos que están confinados y no salen, ni siquiera quieren salir siguiendo reglas de sanidad. Otros que no tan fácil pueden desplazarse, no los visitamos por “temor” a infectarlos. Los panteones están cerrados y aunque lleve uno en la memoria a sus seres queridos como mi madre y mis abuelos paternos no he tenido oportunidad de ir a darme una vuelta a sentarme unos minutos en la tumba, orar y platicarles de cómo los extraño.
Extraño ir con mis amigos a tomarnos unas cervezas y una rica botana. Ir algún fin de semana con mi compadre a comernos un “menudo” donde más que ese desayuno, era otra oportunidad para conversar de todo y nada. Extraño ir a los restaurantes y no me acostumbro al ir a recoger algún pedido de comida, con mi tapabocas, pasar por el tapete, ponerme gel, recoger mi pedido e irme inmediatamente. En los restaurantes me gustaba sentarme y ver la gente alrededor al igual que cuando iba a comprarme un raspado de coco a Santa Tere, me sentaba en una de las mesitas y me quedaba viendo pasar a las personas. Esta Navidad y fin de año, aun faltando unos días, no sabemos a ciencia cierta para cuando regresaremos mas o menos a como era antes.

Lo positivo…. En el negocio, solo los tres primeros meses tuvimos una caída con muy poca actividad, descansando a varios en sus casas sin afectarles sus ingresos pero al final logramos enderezar el barco, y estamos cerrando con nuestras actividades al cien por ciento.
Aunque los viajes se acabaron, fuimos una vez a la playa a un lugar que no tiene hoteles y la bahía es de las mejores del mundo (según mi escala) y sin gente y ahora que escribo estamos en Santa María del Oro también con muy poca afluencia, pero como nunca estuvimos casi todos los fines de semana en Chapala, algunos días desde el jueves a domingo y otros de viernes a domingo compartiendo con Pilin y sus papás.

Esto último hizo para mi que este año haya sido excelente por que así tuve la oportunidad de convivir mucho más tiempo con Pilin y sus papás ya que como comenté, ellos se mantuvieron aisladones en una casa de Chapala. De otra forma, si seguíamos lo que habíamos hecho en tiempos anteriores al Covid, Pilin y sus papás nos visitarían un día del fin de semana a comer y cuidaríamos alguna noche a Pilin si salían sus papás a alguna fiesta o reunión.
De las enseñanzas y aprendizajes. En general, estamos viendo cómo la tecnología está moviéndose mas rápido para palear esta situación pandémica mundial, estamos valorando lo que es un apretón de manos, un abrazo, el invitar a tus amigos o parientes a tu casa o el viajar no importando que haya mucha gente.
Respecto de Pilin, ella se ha perdido sus actividades en la guardería, de la interacción con otros niños, pero por otro lado y más importante es que ha tenido todo el tiempo y dedicación de sus padres, quienes le han dado tareas y actividades para fomentar su desarrollo y aprendizaje pero mas aun, le han brindado su tiempo y amor y han sido padres 7X24, cosa que ya no se da en estos tiempos cuando estas generaciones de padres normalmente por el trabajo y otras ocupaciones les dedican poco tiempo a los hijos.

El abuelo que aquí escribe, ha tenido la oportunidad de convivir con Pilin desde que amanece, hasta que se duerme, y esto me ha traído muchos recuerdos de cuando tenía a nuestros hijos pequeños y de cómo era mi vida con ellos: cero experiencia, no internet, poca bibliografía, trabajando muchas horas al día, pocos recursos económicos y más, pero afrontando estos retos junto a mi esposa y mucho amor, los niños se han convertido en hombres y mujeres de bien.
Hoy, con más años de experiencia, con más literatura sobre los niños, con búsquedas en internet, más la observación de diversas situaciones me han dado mayores herramientas para poder entender y convivir mejor con Pilin. De abril de este año a la fecha, trato de ponerme a su nivel cuando jugamos, inventamos, me comparte, intentamos cosas y hasta me pelea en ocasiones. Esto último pasa por ejemplo que se golpea o machuca un dedo, y si yo estoy cerca, se enoja y me tira manotazos como si yo fuera el culpable, mas no digo nada porque se que después que su mamá le da un besito en la mano, se cura y regresa conmigo como si nada hubiera pasado.






Los oigo decir que soy el abuelo-barco por que la dejo hacer muchas cosas, o le permito ir un poco mas allá de algunos limites, pero lo hago por que, si no hay peligro, un niño debe ser niño y debe de experimentar y hacer travesuras. Recuerdo una anécdota que contaba mi madre de que en una reunión una mamá le decía a su hijo, no hagas esto, no hagas aquellos y así, hasta que el niño todo triste le contesta: pos entonces que chiste tiene ser niño. Yo de niño, no recuerdo ni una ocasión en la que mi Mama Lola (mi abuela), me hubiera regañado, o puesto un hasta aquí (no creo que me haya convertido en un mocoso malcriado) y con su dulzura, amor y cariño, era capaz de hacerme entender y educarme cuando estaba con ella.
Haciendo una reflexión final, gracias a Dios, puedo comentar que la balanza me ha sido positiva, ya que en esta época de aislamiento social, he contado con dos cosas muy valiosas: la buena convivencia y cariño de mis seres cercanos, y la oportunidad de convivir de cerca con Pilin estos fines de semana, viéndola crecer, aprender y desarrollarse día a día, y sobre todo sentir ese lazo de amor que me une a este ser pequeño, que me motiva y que me hace sentir que nos “alineamos” mas como su abuelo, como su “compa”.
Y otra “alineación” que nos toco vivir después de cientos de años fue la de Júpiter y Saturno, algo especial como mi pequeña Pilin.

Les deseo a todos un año 2021 pleno, que volvamos a los abrazos, nos volvamos a encontrar en persona y sobre todo, quiero agradecerles el amor, cariño y amistad ya fuera virtual o en persona y felices de saber que juntos terminamos un año mas.